Fotografía de Miguel Ángel Cruz
ROSA GÓMEZ
FOTÓGRAFA
Recientemente se han fallado dos de los premios más prestigiosos de la fotografía del mundo occidental. Hablamos del MUSE Photography Awards de Estados Unidos y los galardones European Photography Awards que, en colaboración con los International Awards Associate en Europa, han elegido el trabajo de albercana Rosa Gómez, por su mirada franca y respetuosa sobre la riqueza etnográfica y cultural que se preserva en los trajes tradicionales de La Alberca.
Para la autora, las prendas y joyas utilizadas en la indumentaria típica de la Sierra son vías a través de las cuales podemos indagar en la historia y la identidad de las personas que han conformado una comunidad a lo largo del tiempo. Prendas como el Traje de Vistas de La Alberca, el traje nupcial que nos habla de conocimientos ancestrales y la profunda relación que se establece entre las personas, su entorno, tradiciones y memoria colectiva, genera un puente que identifica a sus habitantes con las raíces comunes reforzando el sentimiento de pertenencia a un lugar.

El Premio de Oro Europeo lo obtuvo dentro de la sección Cultura por la fotografía “Argentum Regina”, mientras que los Premio de Oro y de Plata de los MUSE Photography Awards le fueron concedidos en las categorías Fine Art Retrato y en Cultura, por las obras “Así es tu luz” y “Supervivencia de un mundo ancestral”. A este último certamen se presentaron 3.300 participantes de 50 países, de elevada excelencia artística.
Rosa se define como antropóloga visual y fotógrafa. Disfruta reflejando el alma de las personas, la ancestralidad de los ritos, y capturando la belleza y autenticidad de la indumentaria tradicional para dar a conocer el significado de las mismas y permitir que perduren en el tiempo. Cada prenda y joya es un testimonio de la destreza y dedicación de las costureras y orfebres que participaron en su confección. Son tesoros que nos llegan de pasadas generaciones.
Su vocación se despertó a temprana edad de manera innata. Aún recuerda cómo jugaba a tomar fotos con una cámara imaginaria hasta que su abuela le regaló su primera cámara. En su casa había un cajón con pequeños souvenirs en forma de cámaras que permitían vislumbrar lugares lejanos, despertando en ella el asombro ante semejantes maravillas. Desde entonces, asocia la fotografía con los viajes, una conexión que ha tenido la fortuna de explorar durante muchos años.

La Sierra de Francia ha desempeñado un papel significativo en su desarrollo como fotógrafa, que va más allá de lo puramente visual. El contraste de la vida en La Alberca, rodeada de naturaleza y amigos, y su traslado posterior a la ciudad de Salamanca provocó una nostalgia de aquellos primeros años que le llevó a una introspección que potenció un mundo imaginario en el que la fotografía sirvió como forma de expresión.
En sus múltiples viajes siempre puso el foco de su cámara en temas tradicionales, imágenes con cierto sesgo documental que ya entonces se fijaban en las personas y su historia. Tras licenciarse en Filología Hispánica y ampliar sus estudios en diversas áreas y vivir en países como EEUU, Canadá, Bélgica o Italia y Holanda, tomó conciencia de la riqueza cultural y etnográfica que poseía su territorio natal, lo que le llevó a regresar e instalarse de nuevo en la Alberca para abordar un proyecto que sentía como algo personal. Cada rincón de la Sierra de Francia encierra historias, tradiciones y paisajes que documentan la esencia y la belleza de este lugar.
El objetivo de la fotógrafa siempre buscó fijar la riqueza cultural y los matices de una belleza que nos rodea, y que ella se encarga de enfatizar a través de su mirada personal, descubriendo el efecto mágico de la luz que se refleja en las joyas de plata y coral de la vestimenta, vestigios de culturas cristiana, judía y musulmana. En la imagen fijada en la fotografía “Argentum Regina”, los ojos escapan al velo del tocado, contribuyendo a dotar de un aura enigmática a la protagonista.
Su gusto por abordar el trabajo de una forma reflexiva y pausada buscando una mirada más personal y metódica, le llevó a dejar el periodismo de actualidad y centrarse en reportajes sobre temáticas turístico-culturales para organismos oficiales. Entre sus trabajos destacan los proyectos Antropología Visual y actualmente está desarrollando un trabajo sobre artesanía tradicional y preparando varias exposiciones.

La mirada del fotógrafo documental tiene la capacidad transmitir la importancia de preservar las tradiciones y el patrimonio cultural de los últimos artesanos y habitantes de las zonas rurales, otorgando voz a historias que suelen pasar desapercibidas. Los protagonistas de sus retratos atesoran conocimientos y tradiciones en peligro de desaparecer.
Rosa Gómez es miembro de la Real Sociedad Fotográfica y ha publicado varios libros como La Noche de los Candiles en Miranda del Castañar y La danza tradicional, ambos pertenecientes a Antropología visual, un archivo imprescindible para conocer nuestro Patrimonio material e inmaterial. La Antropología Visual ofrece un lugar de encuentro entre los métodos de investigación antropológica y el poder de la imagen visual, facilitando al espectador una comprensión más profunda y emotiva que genera empatía con las sociedades y culturas que se estudian.
La mayoría de las fotografías del proyecto de Antropología Visual se realizan en el contexto mismo de los rituales sagrados que Rosa documenta con su cámara. Este enfoque es esencial para lograr la autenticidad que quiere transmitir en sus imágenes. Estos escenarios rituales transmiten una suerte de aura mágica a la que contribuyen las personas retratadas que, en ese momento experimentan emociones, y esto se refleja en la obra.
Sus fotografías trascienden el tiempo, capturando la esencia de la tradición y la espiritualidad. Para conseguirlo, Rosa Gómez precisa generar una atmósfera de trabajo muy íntima, donde a pesar de situarse en un contexto festivo, solo existen la persona que está siendo fotografiada, y la fotógrafa.

La técnica también juega un papel muy importante a la hora de capturer un instante único: optar por el uso de luz natural o artificial, el control de la exposición y la manipulación de la profundidad de campo, resultan claves para la calidad del trabajo. También la composición de la imagen, la elección de colores y la edición post-producción para lograr el efecto deseado que ha de ser tan impactante y efectiva como sea posible. La atención al detalle se convierte en un elemento crucial, donde cada elemento en la imagen debe estar cuidadosamente considerado, tanto la disposición de los objetos que rodean el contexto, hasta la elección de los planos y la textura. De esta forma, la estética se vuelve una parte fundamental de la narrativa visual. Cada detalle contribuye a la construcción de la historia que desea contar.
En las ocasiones en que realiza retratos en sesiones más personalizadas, assume el papel de directora de arte, además de ser la fotógrafa, controlando aún más la puesta en escena y añadiendo un elemento adicional de creatividad que le permite definer de forma más clara el concepto que desea transmitir.
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